Domingo 23 de octubre del año de gracia de 2005
Embriagado por las felices fragancias sabatinas, encaramos el domingo con suficiente impulso para no quedarnos tirados en la cuesta de la semana.
Hoy es día de alborozado gozo o gozoso alborozo, si no nos empeñamos en impedirlo, ni consentimos que otros -que seguro lo pretenden- lo consigan en lo que nos concierne.
El sol brilla radiante (aunque no se vea bajo las nubes, donde las haya) y dará su turno a la luna para que le cantemos serenata, o al menos la contemplemos serenamente.
Un espíritu relajado se halla mejor en un cuerpo saludable. Busca un consenso entre tu medio ambiente, tu medio interno (homeostasis) y tu medio socioideológico. Piensa en un paseo largo, buscando entre las hojas distintos tonos ocres o entre los balcones el acierto de algún arquitecto despistado, regálate una ensalada con al menos once ingredientes distintos, hojas verdes, frutas frescas de fuerte presencia, frutos secos, frutos de mar, quesos, especias, aceite vírgen de selección y quizá un vinagre acetobalsámico.
El perfume de la felicidad esconde más esencias de las que imaginas. Se trata de descubrirlas día a día.
