¡Que suerte vivir aquí!
Este lema publicitario nos introduce en la relación entre felicidad y lugar de residencia.
Podría suponerse que aquellos que viven/vivimos todo el año en enclaves vacacionales -que otros anhelan disfrutar al menos el mes de vacaciones (Miami, San Diego, Canarias,...)- serían/seríamos más felices.
Recientes estudios demuestran que esta suposición solo tiene consistencia con ocasión de los traslados. Las personas que se trasladan a uno de estos lugares elevan su nivel de felicidad durante varios meses. Sin embargo, pasado un año, se equiparan a la media del lugar de llegada que suele coincidir con la media del lugar de partida.
Es decir, que el lugar de residencia no es un factor determinante para la felicidad, sígamos explorando otros condicionantes (mirando más hacia nuestro interior).
De hecho el cancionero popular ya nos avisaba, pues todas las ciudades, pueblos, regiones, comarcas,...poseen canciones que aseguran que la suya es la mejor tierra, con las mujeres más hermosas y los hombres más valientes.
Pues eso, que suerte que cada uno viva donde sea y que se lo crea, lo cante, lo disfrute y sonría.

galleta dijo
Deberíamos poder ser tan libres que cuando nos cansara un lugar, fuesemos a otro sin problemas, con toda la tranquilidad del mundo... Así realmente nos sentiríamos bien.
Saludos!
26 Octubre 2005 | 07:15 PM