Amor y felicidad
Hola:
Hoy si toca acertar de pleno; el amor correspondido tiene una fuerte correlación con la satisfacción general, o sea, con la felicidad.
Esta influencia es tan fuerte que es capaz de "contaminar" otras áreas vitales, de modo que las trabajadoras con problemas conyugales puntúan más alto en índices de estrés específicos del puesto de trabajo.
Las recomendaciones podrían ocupar libros enteros, pero recordaremos algunas, que no por obvias, resultan, a veces, poco aplicadas.
Busca todos los días algo bueno en tu pareja y pon entusiasmo en ello; si no lo hallas, padeces ceguera afectiva, pues no existe nadie que no tenga ningún punto positivo.
Cuando encuentres algún defecto en tu pareja (lo que ocurrirá con cierta frecuencia salvo que te encuentres en la fase febril del enamoramiento), busca algún defecto en ti mismo (si no lo encuentras padeces ombliguitis aguda) y propon "tablas".
Si algo sale mal, no te centres en calcular cuantos fallos han ocurrido en ese día, semana, mes y año; intenta extraer alguna consecuencia o enseñanza positiva.
Antes de corregir a tu pareja, piensa tres formas diferentes de hacerlo, y escoge la que creas que menos daño puede hacerle. Ahora busca algún mensaje positivo y se los transmites encadenados; siempre una noticia buena y una mala son más llevaderas que una mala a secas.
No te canses de repetir loas, alabanzas, afectos, y "te quiero"; el sol sale todos los días por oriente y nos alegra cada mañana.
Y selecciono esta sabia sugerencia: sé sensible, y sepas que seso y sexo nunca sobran.
Suerte con la fragancia del amor, del perfume de la felicidad
